Ud está aquí:
  1. Inicio
  2. Acerca de
  3. Presentación

Volver

Presentación

Ilustración Mariona Cabassa

Saludo del Ministro

La promoción de los hábitos lectores entre los ciudadanos constituye uno de los ámbitos en los que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha invertido mayores esfuerzos en lo que llevamos de siglo. El primer Plan de Fomento de la Lectura en la historia de nuestro país fue presentado en mayo de 2001 y, renovado pocos años después, experimentó un impulso decisivo a raíz de la aprobación por las Cortes Generales de la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas. Como muchos recordarán, fue una Ley aprobada con un amplio consenso político, institucional y civil y, claro está, hoy supone una gran satisfacción dar cumplimiento a uno de sus principales mandatos: la obligación de los poderes públicos de aprobar periódicamente un Plan de Fomento de la lectura.

Como sociedad, a diez años vista desde la finalización del último plan, podemos felicitarnos por sus buenos resultados. Según la edición de 2015 de la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales elaborada por este Departamento, en la última década el porcentaje de población que declara haber leído al menos un libro en el último año ha aumentado 4,5 puntos hasta alcanzar el 62%. Se puede decir, pues, que en España se lee más que nunca. Y sin embargo, estos resultados positivos no pueden llevarnos a olvidar que queda aún mucho camino por recorrer. La evolución es positiva, sí, pero no debe ignorarse la otra cara de la realidad: una parte significativa de la población sigue sin mostrar excesivo interés por los libros.

Así pues, este nuevo Plan tiene como principal objetivo el incremento de la demanda lectora mediante la promoción, extensión y consolidación del hábito de la lectura. El libro, vehículo de la lectura, constituye una herramienta imprescindible para transmitir el conjunto de saberes humanos, para dotar a los ciudadanos de recursos necesarios para su desarrollo personal, ensanchar su realidad e incrementar su capacidad de reflexión, comprensión y crítica, en suma, para ser más libres gracias a los libros. Si la lectura se considera un derecho, como efectivamente lo es, los poderes públicos deben garantizar el acceso a este derecho en condiciones de igualdad.

La lectura y el libro han experimentado grandes cambios en los años transcurridos desde que se sentaron las bases para el primer Plan, cambios derivados en buena parte de las transformaciones operadas en nuestro entorno social, cultural, educativo y tecnológico. Por tanto, el diseño de este Plan busca responder a estas nuevas realidades, y la respuesta no puede ni debe partir de una sola dirección. El desafío al que nos enfrentamos es tal que requiere la implicación de todas las administraciones y del mayor número de entidades privadas, tanto del sector del libro como de fuera de él.

El que presentamos, es un plan para todos, sobre todo para los menos lectores, aunque presta especial atención a tres segmentos de la población que plantean una situación particular: los más jóvenes, la población con los índices de lectura más bajos y aquellos colectivos con mayores dificultades para el acceso a la lectura. Los primeros años de vida, hasta que se supera el umbral de la juventud, son esenciales en la consolidación de los hábitos de lectura, al ser el momento en que se desarrolla la comprensión lectora. Si bien los datos ofrecidos por el estudio PISA (Programme for International Student Assessment) 2015 muestran que España ha mejorado en los resultados en lectura del alumnado de 15 años con respecto al estudio anterior (de 2012), ha de realizarse un mayor esfuerzo en el fomento de la lectura en el entorno escolar. Por ello, la segunda línea estratégica del Plan se centra en el impulso de la lectura en el ámbito educativo.

La biblioteca pública, foro de encuentro que facilita el acceso en igualdad de oportunidades a la información, representa otro de los pilares de este Plan, que reconoce también la aportación indispensable en la promoción de los hábitos lectores que realizan las bibliotecas escolares y universitarias. El refuerzo del papel de las bibliotecas en el acceso a la lectura es, en consecuencia, otra de las líneas estratégicas de dicho Plan.

Sin un sector del libro consolidado, innovador y comprometido con su dimensión cultural difícilmente pueden aumentarse los índices de lectura de un país. Afortunadamente, la situación del sector en España responde a estas características, pero no por ello puede olvidarse las actuaciones que potencien este sector y a todos los agentes que intervienen en él: creadores, editores, libreros y distribuidores. El fortalecimiento del sector del libro y el fomento del respeto a la propiedad intelectual son dos líneas estratégicas que pretenden responder a esta necesidad.

María Moliner, que fue ante todo bibliotecaria (y que da nombre a una de las iniciativas recogidas en este Plan) publicó en 1937 una carta a los bibliotecarios rurales, donde insistía en “la capacidad de mejoramiento espiritual” de las personas gracias al fomento de la lectura. Confío en que todos los esfuerzos que va a impulsar este Plan de Fomento de la Lectura se traduzcan en un futuro próximo en un incremento del número de lectores, de los índices de comprensión lectora y del reconocimiento al libro y a la lectura como un elemento imprescindible en el desarrollo de cualquier sociedad. Esperemos que así sea.

Íñigo Méndez de Vigo y MontojoSalto de línea Ministro de Educación, Cultura y Deporte y Portavoz del Gobierno.Salto de línea

Subir